Síndrome post-vacacional

Con la llegada de septiembre volvemos a nuestra rutina diaria.

Los afortunados que tienen trabajo, vuelven a sus despachos, oficinas, tiendas, fábricas…

Los profesionales que se encuentran en búsqueda activa de empleo, vuelven a activarse en las ofertas, los niños volverán al cole y los abuelos y abuelas jubilad@s volverán a echar una mano a los padres y madres a los que les resulta complicada la conciliación.

Algunas personas ya se reincorporaron en agosto, pero la “normalidad” se retoma en septiembre.

Esto implica unas emociones ambivalentes.

Por un lado, es un mes para resurgir. Valoramos la posibilidad de apuntarnos al gimnasio para perder esos kilillos que hemos cogido en los chiringuitos de la playa, nos proponemos reanudar nuestra formación en idiomas, retomar aficiones y coleccionables varios…

Síndrome post-vacacional

Esta sensación se conoce como «síndrome post-vacacional».

Es una especie de año nuevo. Esto se debe a que los inicios de curso escolar inician en septiembre, lo cual deja un poso de costumbre, lo queramos o no.

Pero la otra emoción, la no tan agradable, es la de la pereza que nos genera volver a encorsetarnos en la estructura del día a día.

Los horarios, las responsabilidades, el despertador cada mañana, los atascos…

Retomar la sensación, para muchas personas, de vivir a contrarreloj y no sentirse dueñas de su tiempo. No hay más que escuchar las respuestas a la pregunta:

  • ¿Qué tal?
  • “De vuelta a la guerra” o “aquí, retomando el trabajo (con un evidente tono de resignación en la voz)”…

sindrome-post-vacacional

¿Se puede gestionar el síndrome post-vacacional?

Por supuesto.

En primer lugar, siendo consciente de que es totalmente normal que no nos apetezca volver a nuestra realidad diaria.

Cuando negamos una emoción, en realidad, y en contra de nuestros deseos, la engrandecemos y la hacemos más poderosa.

¡Claro que prefiero levantarme cuando me lo pide el cuerpo y es más agradable comer cuando me apetece!

Es lógico sentir rechazo. Normalicemos esta emoción. Aceptémosla.

Busca tu motivación

Por otro lado, focalizando nuestra atención en lo positivo de volver a la rutina.

Todos necesitamos de una u otra forma una estructura en nuestro día, un objetivo, una motivación. En este sentido, el retomar nuestros objetivos idiomaticos y/o deportivos puede resultarnos de mucha ayuda.

Y por último, siendo conscientes de que somos nosotros quienes decidimos volver a la rutina.

Piénsalo…

Nadie ni nada me obliga a ponerme el despertador, ni siquiera mi hipoteca. Yo he elegido tener una hipoteca, un coche y un estilo de vida que requiere que trabaje para mantenerlo. Yo elijo tener obligaciones y responsabilidades.

Soy la dueña de mi realidad, la actriz principal.

No soy una mera espectadora que se deja llevar por el destino y sus caprichos, soy plenamente consciente de que si mañana cojo el tren que me llevará a mi próxima formación, es porque yo he decidido que es lo que quiero hacer.

No soy una ingenua, claro que prefiero dormir hasta tarde y tener unas vacaciones eternas, pero también quiero permitirme caprichos, tener una casa cómoda y un coche confortable.

Elijo darle una buena educación a mi hija y poder volver el año que viene a tomarme unas vacaciones e irme a donde me apetezca.

Por ello decido trabajar…

¿Hay otras opciones?

sindrome-post-vacacionalSí. Que me toque la lotería (y las estadísticas muestran que es más probable que me alcance un rayo), o cambiar mi estilo de vida (algo que ya he descartado).

Pero estas son mis opciones, ¿qué quieres hacer tú?

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” Confucio.

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