Talento, desarrollo y oportunidad

¿De qué depende que seamos capaces de desarrollar nuestro talento?¿necesitamos que nos apoyen, que alguien nos rete o es un aspecto motivacional?

Todas las personas tenemos talento para algo, en algunos casos es algo más que evidente (talento musical, capacidad física para el deporte, talento artístico a través de la pintura o la escultura…). En otros casos el talento es algo menos tangible (capacidad estratégica, habilidades sociales, capacidad de comunicación…).

En cualquiera de los casos el desarrollo del talento depende de muchos factores. Por un lado está el factor del descubrimiento. Ya sea uno mismo, o terceras personas, debemos descubrir cuál es nuestro talento pero ¿cómo?

Analizando las cosas que se nos dan bien, nos gustan y nos motiva plantearnos retos con respecto a ello. Por ejemplo, alguien a quien le atraiga la realización de los encajes de bolillos, una vez que se pone a ello le resulta “sencillo” aprender a realizar esta labor y poco a poco se plantea labores más complejas y creativas, llegando a establecer estados de flujo (un nivel de concentración tal que todo lo demás alrededor tiende a desaparecer y sólo nos centramos en la tarea que estamos realizando). Además, la realización de esta labor nos motiva y nos sentimos relajados en su realización, cómodos ante la perspectiva de poder dedicar tiempo a esta tarea.

Una vez identificado nuestro talento, ahora debemos desarrollarlo. La pregunta que resulta de esta afirmación es: pero si es un talento, ¿no debería estar ya desarrollado? La respuesta es: sí, pero como la memoria o los músculos, si no entrenamos nuestro talento, puede atrofiarse.

Por ello es importante plantearse cómo vamos a potenciar nuestro talento. Entrenamiento, esfuerzo, dedicación… ¿Qué ocurre cuando nos lo ponen difícil? En este momento es cuando necesitamos de nuestra capacidad para automotivarnos. Cuando nuestro talento es algo de los que realmente disfrutamos y sabemos que podemos ser buenos en algo no deberían existir frenos para conseguir el éxito.

En la foto se puede ver cómo hay un pino que ha crecido hacia abajo debido a que los pinos del entorno han crecido antes y le han puesto “techo”. Por su naturaleza, el pino tiene como objetivo crecer y hacerlo hasta donde su capacidad le deje. Es por ello que ha “decidido” no dejarse llevar por lo que el entorno le marca, sino que ha adaptado su capacidad a la realidad que le rodea y ha crecido de la manera que estaba a su alcance. Si enderezáramos este árbol seguramente sería exactamente igual de alto que los demás, probablemente incluso más.

Como los árboles, el hecho de que haya otro árbol que impida mi crecimiento no significará que deje de desarrollarme. Debemos buscar la forma de desarrollarnos, hacia arriba, hacia los lados o hacia abajo. La cuestión es crecer, ser mejor que la mejor versión de nosotros mismos. Si tenemos un objetivo en mente y confiamos en nuestro talento y en nuestra capacidad para conseguirlo, no habrá árbol que nos haga sombra.

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