Reformulemos… ¿qué es esto del coaching?

Ayer tuve una sesión de coaching muy bonita con una clienta que quiere trabajar varios aspectos de su vida y salió en la conversación qué es y qué no es coaching nuevamente. Esta persona ya conoce sobradamente en qué consiste esta disciplina, por lo que fue más bien una puesta en común sobre la cantidad de mitos que se han generado acerca de esta profesión.

He decidido que quiero volver a especificar y a diferenciar lo que es coaching de lo que no es coaching. Vamos allá.

Coaching no es psicología positiva. Sí tiene mucho de base en los principios de que la actitud es importante a la hora de enfrentarnos a nuestros retos; la psicología positiva es una fuente inagotable de mensajes y creencias potenciadoras que nos predisponen emocional, mental y físicamente, para conseguir lo que nos propongamos. Para ejemplo, Rafa Nadal… Sobran las palabras acerca de lo que la fortaleza mental es capaza de conseguir (y la física, por supuesto).

Coaching no es terapia. Para eso están los psicólogos y terapeutas debidamente certificados y colegiados. Yo trabajo con personas que se encuentran con la capacidad de conseguir por sí mismos sus objetivos. Cuando encuentro a alguien con lo que yo entiendo que se escapa de sus manos, también se escapa de las mías. En ese momento, derivo a la persona a un profesional que tenga las herramientas que yo no poseo.

Coaching no es consultoría. Yo no te voy a decir lo que debes hacer, tú eres el experto/experta en tu vida, no yo. Yo sólo te ayudo a dar un paseo por tu realidad, por tus pensamientos y creencias, para que las descubras desde otras perspectivas y tomes decisiones en base a lo que ves. Mi opinión sólo responde a mi realidad, que no es la tuya.

Coaching no es formación. No me contratas como experta en el tema, sino como experta en coaching. En ocasiones trabajo algunos mapas nuevos, presento a mi coacheado algunos conceptos que desconoce y le pueden ayudar. Pero no, si quieres un curso de liderazgo, estamos hablando de otra cosa. No necesito haber dirigido equipos durante 10 años para poder acompañar a un directivo en una sesión de coaching. En realidad, cuando creo conocer la realidad de mi cliente, es más difícil salirme de mis propios prejuicios y el coaching necesita de una mente abierta.

Por supuesto, y en línea con lo anterior, coaching no es mentoring. No soy una experta en tu disciplina, no soy un espejo donde mirarte. Para eso es mejor acudir a profesionales que hayan demostrado un desempeño excelente dentro de la propia compañía.

Y, por supuesto, coaching no es ser un speaker motivacional, que ofrece charlas para que la gente salga con la emocionalidad exaltada de la sala.

Un coach es un profesional que te acompaña a conseguir un objetivo, a través de preguntas, reflexiones, ejercicios o, simplemente, desde la escucha. Es alguien a quien invitas a conocer tus inquietudes y, desde ahí, camináis juntos a través de un camino de descubrimiento. Conecto esta explicación con un vídeo explicativo que me parece muy esclarecedor: “How coaching works”.

Somos personas, con nuestros días buenos y nuestros días no tan buenos. Tenemos limitaciones como todo hijo de vecino. Eso sí, somos profesionales certificados por escuelas reconocidas (ya sea por ICF, AECOP, o cualquiera otra asociación de coaching profesional, reconocida y avalada por su historia). Cuando alguien me pregunta sobre cuáles deben ser los criterios para elegir un coach, mi respuesta es:

  • Asegúrate de que es un profesional certificado. Hay mucho intrusismo en esta profesión, como en otras muchas, por lo que toda precaución para asegurar que tu inversión merece la pena, es poca.
  • Valora el feeling que tengas con tu coach. Cuando no hay conexión, es muy complicado llegar a profundizar en determinados ámbitos. Sé asertivo/asertiva tras la primera o la segunda sesión, y si no te sientes cómodo/cómoda, pide un cambio.
  • La economía. Aquí simplemente te digo que valores cuánto estás dispuesto/dispuesta a invertir para conseguir tus objetivos. Hay muchos precios en el mercado. Un precio muy alto no te garantiza calidad (ni un coach certificado en muchos casos), ni un precio muy bajo es equivalente a un mal profesional (muchas veces se trata de una persona que está empezando, y yo he visto a muchos empezando que tienen mucha más calidad de coaching que profesionales con 2000 horas de coaching a sus espaldas).

Dicho queda. Por supuesto, si tienes cualquier duda y quieres escribirme para solventarla, escríbeme a contacto@tiscarmascaraque.com.

 

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