Cuando la auto-exigencia es tóxica

Hace unos días mantuve una reunión de proyecto con unos colegas para chequear el perfil de los profesionales con los que estamos trabajado en nuestros procesos de acompañamiento. Tras hacer una valoración genérica de las fortalezas y de las áreas de desarrollo, era curioso ver en el gráfico cómo la auto-exigencia era una de las cualidades mejor valoradas, y de forma inversamente proporcional lo era el desarrollo del equipo y la delegación.

Al observar este dato, todos coincidimos en que al ser profesionales con una auto-exigencia tan elevada esto estaba impactando directamente en su capacidad de permitir el error en otros, en formar a futuros profesionales en tareas con mayor responsabilidad y conseguir desarrollar a un equipo, a priori, con talento.

Todos caímos en la cuenta de que una cualidad evidente como ser exigente con uno mismo, buscar la excelencia y realizar un trabajo de calidad, puede convertirse en una cualidad tóxica cuando esto se lleva al desarrollo de los colaboradores.

Una vez terminada la reunión, y tomándome una comida rápida para ir a la siguiente reunión, me paré a reflexionar cómo esta auto-exigencia puede ser tóxica de otras maneras. Por ejemplo, cuando se convierte en tozudez por conseguir un objetivo. En numerosas ocasiones encuentro profesionales que pelean por un objetivo, a pesar de estar sufriendo por el camino, a sabiendas de que es posibe que cuando lo consigan es posible que no sea lo que esperaban… Pero ya han empezado la lucha, ahora no van a dejarlo a medias…

 

Hace unos meses tuve el placer de escuchar a Joseph O’Connor, una de las personas más influyentes en el ámbito del coaching, y dijo algo que me marcó y generó un antes y un después en la toma de mis decisiones, y fue algo parecido a esto: “en ocasiones continuamos manteniendo una conducta o llegamos al final de una decisión porque no queremos tener la sensación de habernos equivocado o de malgastar nuestros recursos. De esta manera, vamos al cine, nos gastamos el dinero de la entrada y de las palomitas, y empieza la película. Es un rollo, es realmente aburrida, pero no nos vamos… Porque ya hemos pagado la entrada y las palomitas. Es decir, que además de perder nuestro dinero, vamos a perder nuestro tiempo…”

La tenacidad es constructiva, hasta que se vuelve tozudez. Asumamos que nos hemos equivocado de camino, o que no era lo que esperábamos. Permitamos que otros aprendan y se equivocan, alguien lo hizo alguna vez por nosotros (y si no fue así, no continuemos con un patrón que no nos agradó). Una vez más apelo a los mensajes que te da tu cuerpo, ¿qué te está diciendo?¿estás realmente convencido del camino que has tomado o lo haces por demostrar algo a alguien?¿a quién?¿para qué?

, , , , , , , , , , , , ,
Entrada anterior
5 claves para auto-generar energía positiva
Entrada siguiente
¿Conversamos?

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo válida.
Necesita estar de acuerdo con los términos para continuar

Menú