Coaching para ser productivx desde casa

Esto del trabajo en remoto no es nuevo, ni mucho menos. Llevamos hablando de esto desde hace muchos años. De hecho, desde que las nuevas tecnologías están al alcance de cualquiera, el teletrabajo es factible.

Sin embargo, en nuestra cultura empresarial, en líneas generales, aún nos cuesta aceptar las implicaciones de esta nueva fórmula de trabajo.

Presencialismo vs. Teletrabajo

El presencialismo que comúnmente se utiliza como excusa: “es que mi empresa es muy presencialista” “a mi jefe le gusta que esté en la oficina y trabajar mano a mano conmigo”. Y el común de los mortales asiente con la cabeza y lo acepta sin pestañear… MENTIRA.

Y digo que es mentira, porque detrás de estas afirmaciones muchas veces se esconde el miedo a ser responsables de nuestro propio tiempo.

Si me quedo trabajando en mi casa (o en una cafetería, o en una biblioteca, o donde sea), soy yo quien gestiono mis ocho horas. Y soy yo quien tengo que valorar si han sido productivas y si he cumplido.

Porque muchas veces, seamos sinceros y sinceras, estamos en la oficina de cuerpo presente y de espíritu ausente. Pero justificamos con la presencia el hecho de haber “trabajado”.

¿Y cómo puedo ser más productivx?

El primer paso para mejorar la productividad desde un lugar que no sea la oficina es quitarnos de la cabeza esa serie de ideas erróneas acerca del trabajo en remoto como, por ejemplo:

  • Es que en casa no me concentro… ¿En serio? ¿y en el trabajo sí? ¿con todas las interrupciones, reuniones, paradas para el café, llamadas…?
  • En remoto la comunicación con el equipo es peor… ¿y en la oficina es mejor porque os veis las caras todo el día? Porque tengo muchos ejemplos de managers y directivos que no se reúnen con su equipo precisamente porque se están viendo todo el día. Y puedo asegurar que la comunicación deja muuuucho que desear.
  • No tengo las herramientas, mesa adecuada, pantalla, silla, etc. Pero tú y yo sabemos que este es el pescado que se muerde la cola. Porque si tienes la opción de trabajar desde casa, ya te prepararás el espacio para ello.

Estas son las tres razones que más me encuentro en mis sesiones.

Sin embargo, llega un virus y nos trastoca nuestra realidad y nos obliga a trabajar en remoto… Y EL SOL HA SEGUIDO SALIENDO CADA MAÑANA.

Muchos de mis clientes, al borde del colapso, me pedían ayuda para gestionar sus jornadas, a sus equipos y todo lo que ha supuesto esta situación.

Y aquí tengo que hacer una distinción:

No es lo mismo el trabajo en remoto, que el trabajo durante el confinamiento.

Porque trabajar en remoto significa que yo elijo dónde trabajo, el horario que me establezco y que elijo, y esto es muy importante, no ir a la oficina a trabajar. Además, cuando eliges quedarte en casa, normalmente, implica que no hay nadie en tu casa o que vas a tener un espacio físico y mental adecuado para ello.

El trabajo durante el confinamiento ha sido obligado, desde casa, sin un periodo de adaptación (ni logístico, ni mental-emocional), y lidiando con que los que tienen niños han tenido que ayudar a sus hijos a terminar el curso también en remoto… ESTO NO ES  TELETRABAJO.

Entonces ¿qué? ¿por dónde empiezo?

  1. Pues empieza por marcarte un horario. Cuál sea va a depender de tu actividad, de tu bio-ritmo, de tus necesidades familiares… Pero márcate un horario. Porque la mayor trampa en esto del trabajo en remoto es que puedes estar enganchado tooodo el día. Y esto lo explica muy bien Socorro Fernández Larrea en un artículo de CincoDías sobre el trabajo en remoto y el presencialismo
  2. También es importante y complementario con el tema del horario, marcarte un objetivo. Puedes marcarte un objetivo para la semana y otro diario.

Un ejemplo de objetivo semanal puede ser “esta semana voy a terminar los presupuestos del departamento y estableceré los objetivos del equipo para los próximos tres meses”, y el diario “hoy me pongo con el presupuesto X e identifico las prioridades del departamento para empezar a aterrizar objetivos”.

  1. Otra cuestión importante son las interrupciones. Limita el uso del mail y el teléfono. Si es necesario, siléncialo. No pasa nada porque no chequees el correo cada quince minutos o porque en una hora no cojas el teléfono.

¡Qué fácil de decir! ¡es que el papel lo soporta todo!

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Adáptalo a tu realidad profesional, pero mi recomendación es que, si tienes algo importante para lo que requieras mucha concentración, bloquees toda posibilidad de distracción. Aunque solo sea una hora en toda la jornada. Cuando lo pruebes, descubrirás que esa hora ha sido tremendamente productiva.

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  1. Vístete como si fueras a la oficina o con ropa más cómoda, pero no trabajes en pijama. Porque la sensación que te dejará es de que te has estado “escaqueando” en casa, o que podrías haber hecho más. Es psicológico y tiene que ver con el ritual que supone para cualquier persona la preparación para “ir a trabajar”. Es una forma de prepararte para la jornada. Así que haz lo mismo, aunque te quedes en casa.

 

  1. No le digas a tu familia y/o amigxs que estás trabajando en casa, sobre todo si lo entienden como un “¿no trabajas hoy?”. En esto te puedo hablar en primera persona: es hasta molesto que tu entorno valore que trabajar desde casa es no trabajar, que puedes echarte la siesta, hablar una hora por teléfono con tu madre y estar chateando con los grupos de turno.

Te lo resumo, NO DES EXPLICACIONES. Y, por supuesto, pasa por alto determinados comentarios de personas que tienen que ver más con ellos que contigo.

Y si eres tú quien tiene estas ideas, sería bueno que valorases cuáles son las creencias en las que se están sosteniendo.

  1. Establece con tu equipo unas normas de relación cuando teletrabajéis. Y con esto me refiero a un horario para llamadas, reuniones, respuestas a los correos, etc. Porque sino es muy probable que se produzcan llamadas en un horario que interrumpa otras actividades o que ocurra como en el primer punto, que estéis todo el día “enganchadxs”.

Esto es solo un comienzo. Igual que en algún momento te acostumbraste a trabajar en un horario concreto, a relacionarte de una manera concreta con tu equipo, a cumplir con una serie de normas, escritas y no escritas, también te acostumbrarás a trabajar desde cualquier sitio de forma ecológica para ti y para los que te rodean.

Y si necesitas ayuda para llevar a la práctica estas pautas o diseñas algunas nuevas para adaptarlas a tu realidad profesional, ya sabes dónde estoy.

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