Buscando el equilibrio

Releyendo las páginas del fantástico libro “La brújula interior” de Alex Rovira (Ed. Empresa Activa), vuelven a venir a mi mente aspectos tan importantes como son la satisfacción personal y profesional, la regulación de expectativas en base a los propios deseos, valores y creencias.

Hoy en día el estrés se ha convertido, bajo mi punto de vista, en una pandemia. Que levante la mano aquella persona que nunca se haya sentido desfondada por las exigencias del día a día, asfixiado o asfixiada por las responsabilidades, con la sensación de no llegar a un nivel adecuado (cualquiera que sea el sistema métrico con el que lo midamos) en las diferentes áreas de la vida.

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No obstante, para mi existe el estrés puntual, por un exceso de carga (laboral o personal), y el estrés vital.

El estrés puntual es parte de la vida, incluso puede ayudar a valorar los momentos en que disfrutamos de más tiempo y/o menos carga. Pero en el día a día disfrutamos de lo que hacemos, de nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra vida social y de nuestras aficiones. Mantenemos un orden entre las diferentes áreas de nuestra vida y esto nos hace sentirnos satisfechos y motivados, por lo que el estrés que nos pueda generar se contrarresta con la sensación de estar eligiendo lo que hacemos.

Por otro lado, existe un estrés vital generado por la constante sensación de insatisfacción. Esta sensación se produce cuando hay un desequilibrio entre los deseos y motivaciones, y nuestra vida real. Cuando pretendemos ser quienes no somos, responder a las expectativas ajenas antes que a las propias. Cuando anteponemos la “sensación” de seguridad (y digo sensación, porque hoy en día la seguridad y continuidad es una utopía), al deseo de conseguir nuestros sueños.

¿Y cómo se puede encontrar el equilibrio? Con el nada despreciable reto de luchar por mi mism@, de creer en mi, en mis capacidades, de preguntarme qué quiero… Y actuar de acuerdo a mis respuestas.

Búsqueda de equilibrio

Búsqueda de equilibrio

Con mis clientes, en numerosas ocasiones, trabajo sobre sus valores cuando vienen a una sesión de coaching por estrés. Suele llamar la atención, pero el resultado es fascinante: en muchas ocasiones se hacen conscientes de la distorsión que viven entre sus deseos y vocaciones, y la realidad que viven. Valoran la familia por encima de todo, pero no la disfrutan por mantener un trabajo que les permita mantener un nivel de vida; tienen un don o habilidad (música, artes escénicas, pintura, escritura…), pero creen que no será económicamente productivo luchar por su sueño; valoran la independecia, pero mantienen una relación tóxica con su pareja por el “qué dirán”.

Como dijo Walt Disney, “nunca olvides qué todo comenzó cuando dibujé un ratón”. Un pequeño acto, puede generar un gran cambio o, incluso, toda una revolución, como ese pequeño ratón.

Te invito a que ese primer paso sea preguntarte ¿qué es importante para mí? ¿Qué me hace realmente feliz? Y recuerda siempre que el equilibrio no es real, si nos olvidamos que somos holísticos: no somos sólo profesionales, madres / padres, amig@s, herman@s, hij@s, maridos / mujeres…. Somos todo eso y mucho más: somos la suma de cada una de esas partes.

¡Busca tu equilibrio y libérate del estrés nocivo!

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