Releyendo las páginas del fantástico libro “La brújula interior” de Alex Rovira, vuelven a venir a mi mente aspectos tan importantes como son la satisfacción personal y profesional, la regulación de expectativas en base a los propios deseos, valores y creencias. Cómo encontramos el equilibrio en un entorno cada vez más exigente y demandante.

Hoy en día el estrés se ha convertido, desde mi punto de vista, en una pandemia. Que levante la mano aquella persona que nunca se haya sentido desfondada por las exigencias del día a día, asfixiadx por las responsabilidades, con la sensación de no llegar a un nivel adecuado (cualquiera que sea el sistema métrico con el que lo midamos) en las diferentes áreas de la vida.

En primer lugar, ¿qué entendemos por estrés?

buscando-equilibrioEl estrés es nuestra respuesta biológica a las demandas de nuestro entorno. En ocasiones esa respuesta es positiva (eustrés), y se produce cuando lo que nos rodea es generador de motivación, ilusión, alegría… Es un motor que nos enfoca y que nos genera una sensación positiva de plenitud y bienestar. De equilibrio.

Por otro lado, existe esa otra versión no tan positiva del estrés (distrés), que se genera cuando sentimos que nuestro entorno nos desborda. Percibimos un entorno altamente demandante (y especifico percibimos, porque es un constructor de cómo interpretamos  nuestro entorno). Cuando sentimos que las demandas son superiores a mi capacidad para atenderlas. Solemos generar este distrés en picos de trabajo que se prolongan en el tiempo y para los que no vemos una fecha final, ante una larga enfermedad (propia o de un ser querido), ante una separación… Ocurre cuando perdemos esa sensación de equilibrio.

Además, para mi existe el estrés puntual, por un exceso de carga (laboral o personal), y el estrés vital.

¿Qué diferencia el estrés puntual del estrés vital?

El estrés puntual es parte de la vida, incluso puede ayudar a valorar los momentos en que disfrutamos de más tiempo y/o menos carga. Pero en el día a día disfrutamos de lo que hacemos, de nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra vida social y de nuestras aficiones. Mantenemos un orden entre las diferentes áreas de nuestra vida y esto nos hace sentirnos satisfechos y motivados, por lo que el estrés que nos pueda generar se contrarresta con la sensación de estar eligiendo lo que hacemos.

Por otro lado, existe un estrés vital generado por la constante sensación de insatisfacción. Esta sensación se produce cuando hay un desequilibrio entre los deseos y motivaciones, y nuestra vida real. Cuando pretendemos ser quienes no somos, responder a las expectativas ajenas antes que a las propias. Cuando anteponemos la “sensación” de seguridad (y digo sensación, porque hoy en día la seguridad y continuidad es una utopía), al deseo de conseguir nuestros sueños.buscando-equilibrio

Buscando el equilibrio

Podemos conseguir estar en equilibrio con el nada despreciable reto de luchar por mi mismx, de creer en mí, en mis capacidades, de preguntarme qué quiero… Y actuar de acuerdo a mis respuestas.

Con mis clientes, en numerosas ocasiones, trabajo sobre sus valores cuando vienen a una sesión de coaching por estrés. Suele llamar la atención, pero el resultado es fascinante: en muchas ocasiones se hacen conscientes de la distorsión que viven entre sus deseos y vocaciones, y la realidad que viven. Valoran la familia por encima de todo, pero no la disfrutan por mantener un trabajo que les permita mantener un nivel de vida; tienen un don o habilidad (música, artes escénicas, pintura, escritura…), pero creen que no será económicamente productivo luchar por su sueño; valoran la independecia, pero mantienen una relación tóxica con su pareja por el “qué dirán”. Tener un objetivo alineado con nuestras expectativas y nuestros valores es fundamental para encontrar el equilibrio. Si tenemos claro nuestro foco y actuamos en pro de conseguirlo, toda nuestra energía estará canalizada de forma adecuada.

Como dijo Walt Disney, “nunca olvides qué todo comenzó cuando dibujé un ratón”. Un pequeño acto, puede generar un gran cambio o, incluso, toda una revolución, como ese pequeño ratón.

¿Y cómo identifico esa distorsión?

Te invito a que ese primer paso sea preguntarte ¿qué es importante para mí? ¿Qué me hace realmente feliz?¿cuáles son mis valores?¿en qué soy realmente buenx?

El equilibrio perfecto no es real, no es algo cuantitativo y tangible sobre lo que podamos hacer una declaración como tal «¡ya estoy en equilibrio!»

Somos holísticos: no somos sólo profesionales, madres / padres, amigxs, hermanxs, hijxs, maridos / mujeres…. Somos todo eso y mucho más: somos la suma de cada una de esas partes.

¡Busca tu equilibrio y libérate del estrés nocivo!Tiscar Mascaraque Coach Foto Portada 3

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